FRAGILAB: Seis experiencias para prevenir la fragilidad y acompañar mejor a las personas mayores
Transis Lab, a través del Programa Experimental FRAGILAB, ha llevado la innovación social a seis territorios rurales y periurbanos de Euskadi, Navarra, Pirineos Atlánticos y Altos Pirineos para explorar una pregunta muy concreta: ¿podemos detectar situaciones de fragilidad en las personas mayores para mantener su autonomía y bienestar a largo plazo?
Para responder a esta pregunta, se pusieron en marcha seis experiencias piloto en las zonas de Biasteri Zurekin-Laguardia Contigo, Muskiz Adi, Aguinaga, Sakana, Pirineos Atlánticos y Haut-Adour y Val d’Adour. En dichas experiencias participaron 186 personas mayores. Cada territorio adaptó la intervención a su realidad, combinando la valoración de la fragilidad mediante FRAGILAB con acompañamiento individual, actividades físicas, cognitivas y sociales, iniciativas comunitarias y una mayor conexión con los recursos sociales y sanitarios del entorno.
Los primeros resultados son alentadores. Entre las personas que completaron la evaluación antes y después de la intervención, más de la mitad mejoró su situación de fragilidad y disminuyó la proporción de participantes que se encontraba en una situación de fragilidad. Especialmente relevantes fueron las mejoras relacionadas con el acceso a servicios y recursos, así como los avances observados en el bienestar emocional y el apoyo social. Pero el principal aprendizaje de las experiencias va más allá de las cifras. Los pilotos han mostrado la importancia de trabajar cerca de las personas y desde la comunidad. En algunos casos permitieron llegar a personas mayores que hasta entonces no tenían contacto con los servicios sociales, detectar precozmente situaciones de vulnerabilidad, reducir el aislamiento y reforzar capacidades y relaciones sociales.
Para conseguirlo fue fundamental la colaboración entre ayuntamientos, servicios sociales y sanitarios, profesionales, entidades sociales y agentes comunitarios. Los grupos motores locales y figuras como la conectora comunitaria ayudaron a generar confianza, acercar recursos y construir respuestas adaptadas a las necesidades de cada persona. Las experiencias también han permitido identificar retos que deberán seguir abordándose, como las dificultades de movilidad en los entornos rurales, la menor participación de los hombres o el tiempo necesario para construir relaciones de confianza.
FRAGILAB deja así algo más que seis experiencias piloto. Deja guías y metodologías comunes de experimentación en longevidad que pueden adaptarse a diferentes territorios. Asimismo, deja una red transfronteriza que aprende de la experiencia compartida. Los resultados obtenidos refuerzan el potencial de FRAGILAB para seguir experimentando nuevas formas de prevenir la fragilidad y promover la autonomía, y muestran el valor del Living Lab Transis Lab como espacio para probar soluciones en contextos reales, aprender de ellas y convertir ese conocimiento en políticas de longevidad más preventivas, comunitarias y centradas en las personas.